Jeffrey Epstein, un viajero del tiempo
Hay frases que no deber铆an existir en ciertos contextos.
Entre los documentos judiciales vinculados a Jeffrey Epstein apareci贸 un correo que desat贸 una tormenta silenciosa en redes. No por lo que parec铆a decir a simple vista, sino por lo que implicaba.
El remitente era Martin Nowak, profesor de matem谩ticas y biolog铆a evolutiva en Harvard. El contenido del mensaje dec铆a:
“Deber铆amos explorar las consecuencias biol贸gicas de los viajes en el tiempo. Ser铆a divertido calcular la tasa de evoluci贸n de una poblaci贸n o un mutante que puede viajar en el tiempo.”
El correo estaba dirigido a una persona cuyo nombre fue tachado por el FBI. En copia, Jeffrey Epstein.
No es un foro conspirativo. No es una teor铆a de YouTube. Es un correo real dentro de los archivos judiciales del caso.
Ahora bien, alguien podr铆a decir que se trata de una simple especulaci贸n acad茅mica. Los matem谩ticos modelan escenarios hipot茅ticos todo el tiempo: universos paralelos, paradojas temporales, mutaciones imposibles. Pero aqu铆 el contexto cambia las cosas.
Epstein no solo financiaba reuniones sociales en su isla privada Little Saint James. Tambi茅n financiaba ciencia. Gen茅tica avanzada. Biolog铆a evolutiva. Reuniones privadas con acad茅micos de 茅lite. Investigaciones que exploraban los l铆mites de la vida y la evoluci贸n.
Entonces aparece esa frase: consecuencias biol贸gicas de los viajes en el tiempo.
La pregunta no es si estaban construyendo una m谩quina del tiempo. No hay pruebas de eso. La pregunta es otra: ¿por qu茅 modelar algo as铆?
Si un organismo pudiera viajar en el tiempo, su l铆nea evolutiva se alterar铆a. Podr铆a introducir mutaciones fuera de su contexto natural. Podr铆a interferir con procesos darwinianos. Podr铆a romper la causalidad biol贸gica.
No es una pregunta trivial.
Mientras el mundo se enfocaba en los esc谩ndalos sexuales, en las listas de vuelos, en los nombres de pol铆ticos y empresarios que frecuentaban la isla —incluidos v铆nculos pasados con Donald Trump y otras figuras poderosas— pocos se detuvieron en ese detalle cient铆fico que parec铆a salido de una novela de ciencia ficci贸n.
Pero ah铆 est谩. Escrito. Registrado. Enviado.
En ciencia nadie modela lo que no le interesa.
Y cuando el inter茅s se cruza con poder, dinero y archivos que a煤n no han sido revelados completamente, el misterio deja de ser simple curiosidad.
¿Era solo un ejercicio intelectual entre acad茅micos?
¿O estaban calculando qu茅 le ocurre biol贸gicamente a alguien que rompe la l铆nea temporal?
Tal vez nunca lo sepamos.
O tal vez ya lo sab铆an ellos.

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