El 27 de marzo de 1989 algo ocurri贸 en la 贸rbita de Marte que, hasta hoy, sigue alimentando una de las historias m谩s inquietantes de la exploraci贸n espacial. La sonda sovi茅tica Fobos 2 se perdi贸 sin dejar rastro mientras orbitaba el planeta rojo, pocos d铆as despu茅s de haber enviado una serie de im谩genes desconcertantes desde las cercan铆as de la luna marciana Fobos.
La misi贸n formaba parte del ambicioso programa sovi茅tico para estudiar Marte y, en particular, a Fobos, un sat茅lite irregular que desde hace d茅cadas ha sido objeto de debate cient铆fico. Antes de desaparecer, la sonda hab铆a logrado transmitir fotograf铆as de la superficie marciana, incluyendo la regi贸n de Cydonia, famosa por sus formaciones que algunos interpretaron como estructuras artificiales. Sin embargo, lo m谩s impactante no estaba en el suelo marciano, sino en el espacio que rodeaba a su peque帽a luna.
Seg煤n los informes difundidos posteriormente, una de las 煤ltimas im谩genes captadas por Fobos 2 mostraba un objeto alargado, de proporciones colosales, cercano a la 贸rbita de Fobos. Cient铆ficos rusos estimaron que aquel objeto podr铆a medir entre 20 y 25 kil贸metros de longitud. Otra fotograf铆a revelaba una sombra gigantesca proyectada sobre la superficie de Marte, como si algo inmenso estuviera interponi茅ndose entre el Sol y el planeta.
Tras enviar estas im谩genes, la comunicaci贸n se interrumpi贸 abruptamente. A m谩s de 180 millones de kil贸metros de la Tierra, la sonda qued贸 en silencio. Nunca volvi贸 a establecerse contacto.
El misterio se intensific贸 cuando en 1991 la cosmonauta Marina Popovich dio a conocer p煤blicamente la existencia de aquella 煤ltima fotograf铆a. En entrevistas posteriores, afirm贸 que la imagen mostraba claramente un objeto de forma alargada flotando cerca de Fobos. Sus declaraciones avivaron teor铆as que iban desde fallos t茅cnicos encubiertos hasta la posibilidad de un encuentro con tecnolog铆a no humana.
Oficialmente, la explicaci贸n m谩s aceptada fue una falla en el sistema de control o en las comunicaciones. No era la primera vez que ocurr铆a una desgracia en el programa: la nave gemela, Fobos 1, se hab铆a perdido meses antes, el 1 de septiembre de 1988, debido a un error en los comandos enviados desde tierra que desactiv贸 sus sistemas de orientaci贸n.
Pero el caso de Fobos 2 resultaba diferente. La nave funcionaba correctamente, hab铆a entrado en 贸rbita marciana y transmit铆a datos con normalidad. Su misi贸n inclu铆a descender sobre Fobos para analizar su composici贸n, estructura y posible origen. Nada hac铆a presagiar una p茅rdida total e inmediata.
Y es que Fobos, por s铆 misma, es un objeto extra帽o. Con aproximadamente 22 kil贸metros en su eje mayor (aunque durante a帽os se manejaron estimaciones mayores), orbita Marte en apenas 7 horas y 39 minutos, lo que significa que en un solo d铆a marciano puede verse salir y ponerse dos veces. Es el 煤nico sat茅lite importante del sistema solar que gira tan cerca de su planeta y tan r谩pidamente. De hecho, su 贸rbita es tan baja que desde la superficie marciana parecer铆a cruzar el cielo a gran velocidad.
A mediados del siglo XX, el astrof铆sico sovi茅tico Iosif Shklovsky lleg贸 a especular con la posibilidad de que Fobos pudiera ser hueco o incluso artificial, bas谩ndose en c谩lculos preliminares sobre su densidad y comportamiento orbital. Aunque posteriormente la comunidad cient铆fica descart贸 estas hip贸tesis al obtener datos m谩s precisos, la idea qued贸 sembrada en el imaginario colectivo.
¿Fue la desaparici贸n de Fobos 2 una simple falla t茅cnica magnificada por el contexto de la Guerra Fr铆a? ¿O la sonda capt贸 algo que no deb铆a observar?
D茅cadas despu茅s, misiones posteriores de otras agencias espaciales han fotografiado Fobos en alta resoluci贸n sin hallar evidencia concluyente de estructuras artificiales ni de objetos colosales en su entorno. Sin embargo, el episodio de 1989 permanece como una sombra m谩s en la historia de la exploraci贸n marciana.
En el vasto silencio del espacio, una nave se acerc贸 demasiado a un peque帽o sat茅lite irregular y envi贸 una 煤ltima imagen inquietante. Luego, desapareci贸. Y con ella, quiz谩, una respuesta que nunca llegaremos a conocer.
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